En este momento estoy acostado, en mi casa de Aguas Calientes, Perú, preparándome para subir al Machu Picchu mañana temprano. Siempre que viajo me gusta llamar "casa" al lugar donde me quedo a dormir, no importa si es realmente una casa, un hotel o un hostel. Por los días que me quede allí, es mi casa.
No estaba seguro si iba a publicar algo en el blog antes de volver, por eso empecé a escribir un diario dónde anoto lo más importante de cada día para no olvidarme. Sin embargo, hoy sentí la necesidad de escribir, porque este viaje me está ayudando a reflexionar mucho.
Hay algo de lo que hace mucho estoy seguro, y es que no hay nada más lindo que viajar. Sin embargo, hoy decidí que esto es lo que quiero hacer de mi vida: viajar y escribir sobre viajes. Ayudar a las personas a viajar es una motivación para seguir viajando. Estaba transitando el camino hacia Aguas Calientes, esas tres horas después del largo viaje en traffic desde Cusco, y me pregunté a mi mismo: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué hago esto sólo una vez al año? Hay tanta gente que vive viajando, ¿Por qué no puedo hacerlo yo? Bueno, esa reflexión va a continuar seguramente.
Otra cosa que descubrí en este viaje es que una de las partes más lindas del viaje es conocer gente. Gente que está transitando el mismo camino que vos, que está teniendo las mismas ganas y las mismas ilusiones de llegar al mismo lugar que vos. ¿Por qué no hablarles? Desde antes de ayer, sábado 11 de enero de 2020, comencé a acercarme a las personas, o quizás a dejar que las personas se acerquen a mi. Ese día, durante la cabalgata, me crucé con Wade, un estadounidense que estaba subiendo al mismo lugar en que estábamos ,nosotros. Se me ocurrió preguntar "¿Todo bien?" porque acá, con la altura en qué está Cusco, no es tan fácil escalar una montaña. Él sencillamente me respondió "sorry, I don't speak Spanish". Y ese fue el puntapié inicial de la conversación. Seguimos hablando, me preguntó si íbamos a ir a Machu Picchu y resultó que él no tenía nada armado. Lo invité a venir con nosotros. Desde ese momento somos tres en el viaje.
El día lunes 13 de enero, subimos a la camioneta junto a otras personas. Paramos, comemos algo, volvemos a subir, volvemos a parar para almorzar. Wade y yo hablábamos sobre cámaras y un muchacho se acerca y dice "oh, you're talking about cameras". Era Jan, un alemán que habla excelente el inglés.
Pasó el tiempo, bajamos de la traffic, había una pareja de franceses. De repente se suman al grupo. Caminamos más o menos juntos, conversamos un rato algunos, otro rato otros, nos conocemos. Hacemos camino juntos.
Finalmente cuando llegamos a Aguas Calientes decidimos compartir el resto del día juntos, yendo a tomar y comer algo.
Quizás la experiencia no resulte tan interesante, pero creo que fue de lo mejor (hasta ahora) del viaje. Mi reflexión sobre esto es: aunque viajes solo, nunca estás realmente solo. Wade y Jan vinieron solos, hoy están compartiendo una habitación de hostel y mañana subimos juntos a Machu Picchu.
Hay mucha gente en el mundo que se atreve a viajar, que se anima a salir de su zona de confort y se lanza a la aventura. Y, ¿saben qué? Como un amigo me dijo una vez, el mundo está lleno de gente buena. Así que, ¿por qué no viajar? ¿Por qué no animarse a salir al mundo y conocer gente? El mundo te está esperando, hay miles y miles de personas como vos y como yo, en la misma. Así que viajá, viajá, viajá todo lo que puedas que no hay nada más valioso en esta vida que las experiencias vividas, las amistades ganadas y los kilómetros recorridos.
Siempre vas a encontrar trabas y dificultades, pero hasta la barrera más difícil se puede superar. La mesa de esta noche fue el ejemplo. No importa el idioma, podemos compartir igual. A vivir, que vida hay una sola y el mundo es demasiado grande como para quedarse estancado.
Gracias por leer,
¡Buenos viajes!
No estaba seguro si iba a publicar algo en el blog antes de volver, por eso empecé a escribir un diario dónde anoto lo más importante de cada día para no olvidarme. Sin embargo, hoy sentí la necesidad de escribir, porque este viaje me está ayudando a reflexionar mucho.
Hay algo de lo que hace mucho estoy seguro, y es que no hay nada más lindo que viajar. Sin embargo, hoy decidí que esto es lo que quiero hacer de mi vida: viajar y escribir sobre viajes. Ayudar a las personas a viajar es una motivación para seguir viajando. Estaba transitando el camino hacia Aguas Calientes, esas tres horas después del largo viaje en traffic desde Cusco, y me pregunté a mi mismo: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Por qué hago esto sólo una vez al año? Hay tanta gente que vive viajando, ¿Por qué no puedo hacerlo yo? Bueno, esa reflexión va a continuar seguramente.
Otra cosa que descubrí en este viaje es que una de las partes más lindas del viaje es conocer gente. Gente que está transitando el mismo camino que vos, que está teniendo las mismas ganas y las mismas ilusiones de llegar al mismo lugar que vos. ¿Por qué no hablarles? Desde antes de ayer, sábado 11 de enero de 2020, comencé a acercarme a las personas, o quizás a dejar que las personas se acerquen a mi. Ese día, durante la cabalgata, me crucé con Wade, un estadounidense que estaba subiendo al mismo lugar en que estábamos ,nosotros. Se me ocurrió preguntar "¿Todo bien?" porque acá, con la altura en qué está Cusco, no es tan fácil escalar una montaña. Él sencillamente me respondió "sorry, I don't speak Spanish". Y ese fue el puntapié inicial de la conversación. Seguimos hablando, me preguntó si íbamos a ir a Machu Picchu y resultó que él no tenía nada armado. Lo invité a venir con nosotros. Desde ese momento somos tres en el viaje.
El día lunes 13 de enero, subimos a la camioneta junto a otras personas. Paramos, comemos algo, volvemos a subir, volvemos a parar para almorzar. Wade y yo hablábamos sobre cámaras y un muchacho se acerca y dice "oh, you're talking about cameras". Era Jan, un alemán que habla excelente el inglés.
Pasó el tiempo, bajamos de la traffic, había una pareja de franceses. De repente se suman al grupo. Caminamos más o menos juntos, conversamos un rato algunos, otro rato otros, nos conocemos. Hacemos camino juntos.
Finalmente cuando llegamos a Aguas Calientes decidimos compartir el resto del día juntos, yendo a tomar y comer algo.
Quizás la experiencia no resulte tan interesante, pero creo que fue de lo mejor (hasta ahora) del viaje. Mi reflexión sobre esto es: aunque viajes solo, nunca estás realmente solo. Wade y Jan vinieron solos, hoy están compartiendo una habitación de hostel y mañana subimos juntos a Machu Picchu.
Hay mucha gente en el mundo que se atreve a viajar, que se anima a salir de su zona de confort y se lanza a la aventura. Y, ¿saben qué? Como un amigo me dijo una vez, el mundo está lleno de gente buena. Así que, ¿por qué no viajar? ¿Por qué no animarse a salir al mundo y conocer gente? El mundo te está esperando, hay miles y miles de personas como vos y como yo, en la misma. Así que viajá, viajá, viajá todo lo que puedas que no hay nada más valioso en esta vida que las experiencias vividas, las amistades ganadas y los kilómetros recorridos.
Siempre vas a encontrar trabas y dificultades, pero hasta la barrera más difícil se puede superar. La mesa de esta noche fue el ejemplo. No importa el idioma, podemos compartir igual. A vivir, que vida hay una sola y el mundo es demasiado grande como para quedarse estancado.
Gracias por leer,
¡Buenos viajes!
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