Hay varias frases que suelen aparecer cuando se habla de viajes con otras personas. Por un lado, desde un punto de vista pesimista, la famosa "yo no podría", junto con "no me da el presupuesto" o "ahora imposible". También suele ser frecuente culpar al gobierno de turno, a la economía o a las circunstancias. Por otro lado, aquellos que gastan de más, porque tienen la posibilidad y está bien, pero quieren imponer te su modo de viaje y su idea de cómo y con cuánto dinero deberías contar.
La realidad es que no existe una única forma de viajar. Hay millones de personas en el mundo que viajan y millones de maneras distintas de viajar.
El viaje se adapta a nuestras posibilidades y nosotros al viaje. No hay excusas válidas para no viajar, siempre que uno planifique con coherencia. Si mi presupuesto es acotado, viajo de manera "holgada". No sé necesitan grandes hoteles, ni cenar afuera todos los días para poder viajar.
Acá entra en juego la coherencia. Ser coherente con uno mismo, con la propia realidad y las posibilidades que tenemos al alcance. Tratar de no ser pesimistas, de no "tirarse abajo", de no limitarse, sino proponerse las metas con coherencia, es la clave del éxito en el proyecto de viajar.
El viaje se hace a la medida de cada uno, con determinación, con entusiasmo y con coherencia.
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