Ser permeable implica cierta voluntad a comprender, aceptar. Implica recibir las sorpresas de manera abierta, preparado a encontrarse con imprevistos, con cosas no pensadas, pero listo para sacar provecho de cada una de las situaciones que se presenten. Manteniendo siempre la mirada en el norte que cada uno se proponga.
Esas situaciones no tienen por qué ser malas, aunque a veces puedan no ser del todo buenas.
Está bien planear, planificar, estructurar. Pero uno tiene que darse el beneficio de la duda, tiene que permitirse ser flexible para que nada lo sorprenda de manera determinada y congelante. Flexible pero preparado, firme, atento, creativo.
La permeabilidad alimenta la creatividad, y la creatividad ayuda a crecer, a aprender y a superar los obstáculos del viaje, pero también de la previa.
Ser permeable te permite aprovechar más, aventurarte, conocer y aprender cosas nuevas, vivir experiencias diferentes pero, sobre todo, ser permeable te ayuda a viajar más y disfrutar cada detalle y cada circunstancia que se presente en tu camino de viajero.
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